El Peso de las Palabras: Del "Trabajador" al "Trabajo"

El lenguaje nunca es neutral, especialmente cuando se trata de fechas que conmemoran luchas sociales. Recientemente, el uso de la denominación "Día Nacional del Trabajo" en actos oficiales del gobierno de José Antonio Kast ha generado un intenso debate en Chile, evocando paralelismos con uno de los episodios más drásticos de intervención simbólica en la historia del siglo XX: la Alemania de 1933.
1933: El 1 de mayo bajo el Tercer Reich
Históricamente, el 1 de mayo nació como el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada de carácter transnacional que honraba a los mártires de Chicago y la lucha por la jornada de 8 horas. Sin embargo, apenas meses después de asumir el poder, Adolf Hitler transformó esta fecha.
La Redefinición: Mediante ley, el régimen nazi instauró el Tag der nationalen Arbeit (Día del Trabajo Nacional).
El Propósito: El cambio no fue cosmético. Al eliminar la palabra "trabajadores" y sustituirla por "trabajo", y al añadir el carácter "nacional", el régimen buscaba anular la noción de clase. Ya no se celebraba al sujeto político (el obrero con derechos y organización), sino a la función económica (el trabajo como servicio a la nación).
La Trampa: Tras un despliegue de propaganda que incluía desfiles masivos, el régimen procedió, al día siguiente, a disolver todos los sindicatos independientes, arrestar a sus líderes y unificar a los trabajadores bajo el control estatal del Frente Alemán del Trabajo (DAF).
2026: El paralelo en la administración de Kast
En Chile, el 1 de mayo de 2026 ha estado marcado por una controversia similar. El gobierno ha optado por resaltar la terminología "Día Nacional del Trabajo", distanciándose del uso tradicional de "Día del Trabajador".
Argumento Legal vs. Simbólico: Mientras el Ejecutivo se apoya en que el Código del Trabajo chileno utiliza técnicamente la frase "Día del Trabajo", la oposición y sectores sindicales acusan una "sobreideologización". El cambio de énfasis busca, según sus críticos, diluir la identidad del trabajador como sujeto de derechos colectivos.
Unidad vs. Conflicto: En sus discursos, el presidente Kast ha hecho un llamado a abandonar la "teoría del conflicto", promoviendo una visión donde el trabajo sea un espacio de "colaboración" y "unidad nacional". Este enfoque resuena con la retórica de 1933 que buscaba reemplazar la negociación colectiva y la huelga por una armonía impuesta desde el concepto de productividad nacional.
Contexto de Crisis: Al igual que en la Alemania de entreguerras, el gobierno actual justifica estos cambios bajo una "emergencia laboral" (con cifras de desempleo e informalidad críticas), utilizando la crisis para proponer una mayor flexibilidad y una nueva relación entre capital y trabajo que prioriza la estabilidad económica sobre la reivindicación social.
Conclusión
Aunque los contextos democráticos y dictatoriales son profundamente distintos, el uso de la semántica revela una intención común: despolitizar la fecha.
Pasar del "Trabajador" (el sujeto con historia, voz y sindicato) al "Trabajo" (el concepto abstracto y productivo) es un movimiento estratégico. Recordar lo sucedido en 1933 sirve como advertencia sobre cómo el cambio de un nombre puede ser el primer paso para el desmantelamiento de las organizaciones que ese nombre representa.
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