Política

La "Reconstrucción" de Kast: Un traje a la medida de la élite

16 de abril de 2026• Vladimir Zurita
La "Reconstrucción" de Kast: Un traje a la medida de la élite

El anuncio realizado anoche por el presidente José Kast en cadena nacional no dejó espacio para la sorpresa, pero sí mucho para la preocupación. Bajo el nombre de "Reconstrucción", el paquete de medidas económicas presentado parece ser menos un plan de salvataje nacional y más una consolidación de privilegios para los sectores más acaudalados de Chile. La propuesta se sostiene sobre la vieja y desgastada premisa de que, al aliviar la carga tributaria de las grandes corporaciones y las rentas más altas, la inversión florecerá de forma espontánea. Sin embargo, la historia económica reciente nos ha enseñado que este beneficio rara vez permea hacia la base de la pirámide, convirtiéndose en una receta que profundiza la desigualdad.

Lo que el Ejecutivo denomina incentivos a la inversión representa, en la práctica, una profundización de la regresividad tributaria que favorece al capital por sobre el esfuerzo del trabajo. Este enfoque viene acompañado de un silencio ensordecedor respecto al fortalecimiento de los servicios públicos, dejando en evidencia una clara intención de desprotección social. Al final, se termina fomentando un modelo que concentra la riqueza en la cúspide mientras el costo de la vida sigue asfixiando a las familias chilenas, ensanchando una brecha que ya era crítica.

Resulta alarmante la desconexión con la realidad de la clase media trabajadora. Mientras los titulares oficiales se llenan de cifras macroeconómicas y proyecciones de mercado, el ciudadano de a pie se queda esperando soluciones concretas para el endeudamiento, el difícil acceso a la vivienda y la creciente precarización laboral. Para los sectores más vulnerables, aquellos que el discurso oficial suele mencionar de forma retórica pero rara vez prioriza, este plan de reconstrucción parece más bien una demolición de sus esperanzas de movilidad social. No se escucharon anuncios sobre el fortalecimiento de redes de protección ciudadana ni ajustes que alivien el bolsillo de quienes destinan la totalidad de sus ingresos apenas al consumo básico.

Reconstruir un país no debería significar apuntalar solo sus cimientos económicos más altos. Una verdadera reconstrucción requiere cohesión social, y esta no se logra abandonando a la mayoría trabajadora a su propia suerte bajo la lógica del mercado. El plan de Kast es predecible, pero sobre todo es profundamente divisivo. Una economía que solo funciona para los que más tienen no es una economía sana, es simplemente un sistema en deuda con su propia gente. Chile no necesita una reconstrucción de privilegios de antaño, sino la construcción de un futuro con justicia y equidad.

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